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Las Ventas

Rubén Darío y Navalsáuz

Orígenes

Iglesia

Rubén Darío y Navalsáuz


Cuenta Navalsaúz con una singular historia llena de poesía y amor.
Poesía que suscribe el rey de la literatura Hispanoamericana, raro y eximio poeta Rubén Darío.
Y amor que nace entre el poeta y Francisca Gervasia Sánchez del Pozo, nacida en Navalsaúz el 4 de Junio de 1.879.
Cuenta Edelberto Torres en la biografía que escribe sobre Rubén Darío, que recoge la editorial Grijalbo y que ha servido de base a este relato, junto con el trabajo de Jacinto Herrero Esteban “Ávila en el 98”, que en Octubre de 1.899, el poeta ésta de visita en Navalsaúz, Ávila, en casa de los padres de Francisca Gervasia Sánchez, donde esta se hallaba.
Esta es la crónica de ese Viaje a Navalsaúz. He entresacado parte del relato de Rubén Darío, de las Obras Selectas que ha publicado Edimat libros, para los que puedan estar interesados en el relato completo.


Rubén Darío en Guatemala, en el año 1915


FIESTA CAMPESINA

Un hombre del campo me invito hace pocos días a ver la fiesta de su aldea, en tierra de Ávila. ...
... Una buena mañana tome el tren para Ávila, en cuya estación me esperaba mi invitante, en compañía de dos hijos suyos, robustos mocetones que tenían preparadas las caballerías consiguientes. ...
... En el tiempo del viaje, se encuentran a un lado de la carretera mesones o ventas harto pobres, que nada tienen que ver con los caserones que en la árida Castilla se le antojaban castillos a Don Quijote.
En una hubimos de pernoctar.
Mi amigo grita con una gran voz: “¿Hay posada?”
“Si, señor; pasen ustedes”. Y de la casa maltrecha sale la figura gordinflona del ventero. Mientras los mocetones llevan los burros al pienso, heme allí conducido a la cocina, donde una gran lumbre calienta olorosas sartenes, y conversan en corro otros viajeros, todos de las aldeas próximas, de higiene bastante limitada, pero gentes de buen humor que charlan y se pasan de cuando en cuando una bota. Entre yo también al corro y de la bota guste. ... La cena estuvo suculenta y luego fue el pensar en dormir. ¿Camas? Ni soñarlo. Cada cual duerme en los aparejos y recados; quien en la cocina, para no perder lo sabroso del calor; quien en la cuadra. Yo prefiero la vecindad de la lumbre y entro en esa escena de campamento. Por otra parte, no me es posible dormir. Esos benditos de Dios roncan con una potencia abrumadora.

...!Bello día en el fragante y bondadoso campo! Sale un claro sol, comienzan a verse las ovejas, ... Y mi burrito sigue impertérrito, en tanto que me llegan de repente soplos de los bosques, olientes a la hoja del pino. ... si hubiese tenido un libro de notas a la mano, en esa mañana deliciosa habría escrito, sin apearme de mi simpático animal: “Hoy he visto, bajo el mas puro azul del cielo , pasar algo de la dicha que Dios ha encerrado en el misterio de la naturaleza” ...


... Seguimos la caminata todo el día hasta llegar a la posada de Santa Teresa, ... El terreno cambia, se suceden las cuestas y honduras; y de pronto me indican lo que debo hacer. “Señorito, ¡a pata! Obedezco, y continuo el camino llevando el burro del ronzal, hasta llegar a Navazuelas, ... Y diviso el pueblo: un montoncito de casucas entre peñascos con una alameda al lado de la puerta; ... Estamos en el imperio de lo primitivo. Buen fuego, si, se me ofrece, y ricos chorizos y patatas, y sabroso vino. Duermo a maravilla. A la mañana siguiente, vivo en plena pastoral. Se me conduce aquí y allá, entre cabras y vacas y ovejas. Estoy en la pastoría. Después, a la iglesia, en donde las mozas están adornando a la Virgen. ... El traje de la paleta es curioso y llamativo. Más de una vez lo habéis visto en las comedias y zarzuelas. Falda corta y ancha, de gran vuelo que deja ver casi siempre macizas y bien redondas pantorrillas; la media calceta es blanca y el zapato negro. En corpiños y faldas gritan los mas furiosos colores. Al cuello llevan un pañuelo, también de vivas tintas y flores, y otro en la cabeza, atado por las puntas ... Le cuelgan de las orejas hasta los hombros enormes pendiente, y usan gargantillas y collares en gran profusión. El pelo va recogido en un moño de ancha trama y resalta sobre el moño la gran peineta que a veces es de proporciones colosales, ...Generalmente no llevan sortijas en sus pobres manos oscuras, hechas a sacar patatas y cuidar ganados. Al entrar yo en la iglesia, las muchachas cantaban, adornando con gran muchedumbre de flores la imagen de la patrona, la Virgen del Rosario.

Después fueronse a casa de las mayordomos, al obligado convite; castañas, higos y vino. Por la noche, en medio de la cena, en la casa en que se me hospedaba, las mozas tiraron las cucharas de pronto y echaron a correr fuera. Era el tambor que sonaba a la entrada del lugar; venían de un pueblo vecino, y su son con el de la gaita haría danzar esa misma noche, en la plaza, a las alegres gentes. Luego pude observar algo de un fondo ciertamente pagano. Las mozas formaron un ramo de laurel, cubierto de frutas varias y dulces, para ser llevado a la iglesia al día siguiente. Mientras tanto, vi venir del campo a varios mozos con grandes ramas verdes que iban poniendo sobre los techos de ciertas casas. Se me explico que en donde había una muchacha soltera colocaba ramos su novio o su solicitante. Era extraño en verdad para mi ver al día siguiente coronadas de follaje casi todas las casitas del villorrio. Del pueblo vecino también llegó el señor cura, un cura joven, alegre y de buena pasta, ... Al curita le fueron a buscar los varones, con el tambor a la cabeza del concurso, mientras el campanario llamaba a misa. Las mozas, vestidas de fiesta esperaban en el camposanto. El alcalde esta allí también, con su vara y sus calzones cortos y su ancho sombrero y su capa larga. Las mozas abren la puerta para que pasen el señor cura y la “justicia”, y detrás todos los hombres. La puerta vuelve a cerrarse, y ellas quedan fuera. Entonces, en coro, empezaron a cantar: ...


... Por la tarde se reanuda el baile con la gaita y el tambor, en la pradera, donde se merienda gozosamente. Por la noche, baile y más baile. Por largo tiempo resonaran en mis oídos la aguda chirimía y el tan tan del tambor, ese tambor infatigable. Todavía hasta el chocolate cural, se pasa por la rifa del celebre ramo. Aún queda, el día que viene, tiempo para que sigan danzando mozos y mozas, en tanto que los viejos aldeanos vuelven al campo a su tarea de sacar patatas.


Francisca Gervasia Sánchez del Pozo





Hoy en día en Navalsaúz, se puede ver la casa de doble planta con una lapida que recuerda estos aconteceres:

FUE AQUÍ DONDE
FRANCISCA SANCHEZ GUARDO
DURANTE CUARENTA AÑOS EL
ARCHIVO DE RUBEN DARIO


La dramática vida de Rubén Darío, título que se da a la biografía escrita por Edelberto Torres, y en su prologo, en los apuntes que he recogido de su prologo, nos puede dar una idea de la importancia que tanto Francisca como Navalsaúz han tenido de cara a que hoy se conozca la obra del poeta.
Antes mencionare brevemente el momento en que dicta su voluntad testamentaria en la Ciudad de León (Nicaragua), donde residía: a las doce y tres cuartos de la tarde del treinta y uno de enero de mil novecientos dieciséis, …
… y dice: que su ultima voluntad es la siguiente: instituye único y universal heredero de todos sus derechos y acciones, incluyendo los que le corresponden como autor en la publicación de sus obras, a su hijo (legitimo) digo ilegitimo Rubén Darío Sánchez, actualmente residente en Madrid de España, de ocho años de edad y que vive con su madre Francisca Sánchez…
A las diez y dieciocho minutos de la noche del día seis de Febrero de mil novecientos diez y seis, fallece Rubén Darío a consecuencia de cirrosis atrófica del hígado, a los 49 años y 20 días de edad.

Es a partir de ese momento cuando Francisca y en Navalsaúz guardaron “las cosas” como ella dice del poeta, pero cuando su hijo muere es cuando se produce este relato, digno de un ser grande y desinteresado como estoy convencido que fue Francisca Sánchez;

… recibimos muchas visitas y una vez la de doña Cecilia Salgado, viuda de Rubén Darío Sánchez. Nos refirió que su suegra doña Francisca Sánchez le acababa de escribir, llamándola a España para que fuese a recibir las “cosas” de Rubén Darío que ella guardaba con amoroso cuidado desde los tristes días de febrero de 1.916: que había solicitado el pasaje al presidente Somoza, sin oír la negativa, ni recibir el favor solicitado…
.. La señora viuda de Darío Sánchez estaba justamente preocupada y pedía consejos en busca de la solución del problema que doña Francisca planteaba.
Los años pasaron y un día el cable informo que doña Francisca Sánchez había cedido al Estado español el archivo completo del poeta …
… El gobierno español compensó a doña Francisca con una habitación, un pisito, como se dice en la capital española, y una pensión suficiente para que pasara sus últimos días sin la presencia del fantasma -que tantas veces la visitó antes- de los apuros económicos.

Rubén Darío a Phocas el Parisino, otro hijo que tuvo con Francisca.
¡Tú sí recogerás la fabulosa
herencia de la luz y la armonía!
Tu corazón habrá lo azul y rosa
y será tuyo el manantial del día.


La voz más pura de la raza, como dice Meza Fuentes, estuvo en Navalsaúz, se guardó en Navalsaúz, y la dejó pasar al mundo.

Pasado el tiempo según cuentan las gentes del lugar, Francisca Sánchez, tuvo un nuevo amor en su vida, José Villacastín, de Villarejo del Valle, con el que tiene una hija, Carmen, que se casa con Ángel Martín, vinculado con los actuales propietarios de la Venta Rasquilla, con el que a su vez tiene dos hijas, una de ellas es periodista de renombre Rosa Villacastín, nombre con el que se la conoce, puesto que en realidad se llama Rosa Martín Villacastín.

La misma Rosa Villacastín en entrevista realizada por la periodista del Diario de Avila Arancha Cuellar y publicada en el mismo el 12 de Abril de 2003, manifiesta aspectos de esta historia que se contradicen con lo recogido en la biografía de Edelberto Torres sobre Rubén Darío y el pensamiento de ciertos vecinos del lugar. Transcribo literalmente lo que esa entrevista recoge en relación con este tema.

Arancha: "Francisca Sánchez., su abuela materna, fue esposa de Rubén Darío..."

Rosa: "Asi es. Cuando murió éste, se casó con José Villacatín, de Villarejo del Valle, y de ahí nació mi madre. Mi abuelo gastó todo el dinero que tenía en recoger la obra de Rubén Darío por todo el mundo."

Arancha: "¿Podría hacerse con sus derechos de autor?"

Rosa: "Cuando mi abuela fue la heredera universal, dejó todo a los nietos de Rubén Darío, o sea, a mis primos-hermanos de Nicaragua. Son ellos los que tienen todos los derechos."

Al margen de pareceres o certezas, para mí, Navalsaúz, como dije al principio, cuenta con esta singular historia de amor y poesía.

Francisca Gervasia Sánchez del Pozo, muere el 6 de agosto de 1.963, pero no en el alma y en el recuerdo que Navalsaúz aún le tiene.

Estuvo pues Rubén Darío en Navalsáuz, pero, ¿que supuso para él Francisca Sánchez? Quizás un encuentro con su intimidad y su anhelo de verdad. En ella, “ajena al dolor y al sentir artero”, no había simulación alguna.

Como esposa no podía ser hará las veces de esta y como Pedro Salinas reconoce, de ella Rubén recibió probablemente lo mas noble y lo más desinteresado del amor.

Siempre nos quedaran como memoria de ella los versos del poeta, escritos en 1.914, dos años antes de su muerte:


A FRANCISCA

Francisca, tu has venido
en la hora segura:
la mañana es obscura
y esta caliente el nido.
Tu tienes el sentido
De la palabra pura,
Y tu alma te asegura
El amante marido.
Un marido y amante
Que, terrible y constante,
Será contigo dos.
Y que fuera contigo,
Como amante y amigo,
Al infierno o a Dios.

Francisca, es la alborada,
Y la aurora es azul:
El amor es inmenso
Y eres pequeña tu.
Mas en tu pobre urna
Cabe la eterna luz,
Que es de tu alma y la mía
Un diamante común.



La fuente dice:”Yo te he visto soñar.”
El árbol dice: “Yo te he visto pensar.”
Y aquel ruiseñor de los mis años
Repite lo del cuervo: “¡Jamás!”
Francisca, se suave
Es tu dulce deber:
Se para mi un ave
Que fuera una mujer.
Francisca, se una flor
Y mi vida perfuma,
Hecha toda de amor
Y de dolor y espuma.
Francisca, se un ungüento
Como mi pensamiento:
Francisca, se un flor
Cual mi sutil amor;
Francisca, se mujer,
Como se debe ser…
Saber amar y sentir
Y admirar como rezar…
Y la ciencia del vivir
Y la virtud de esperar.

Seguramente Dios te ha conducido
Para regar el árbol de mi fe;
Hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompáñame…