La originalidad del nombre de Navadijos (sólamente hemos encontrado otro topónimo igual en el término de Zapardiel de la Cañada y en tiempos del obispo Lope Barrientos), nos induce a pensar que bien pudiera tratarse del nombre dado a alguna venta allí existente desde tiempos antiguos no olvidemos que estos topónimos se dan en dos zonas de caminos mesteños-, pues de otro modo no se entiende la evolucion de la grafía que, en principio y a decir de los expertos, debió ser Navadiculu (nava por donde se conduce el ganado), que fue dando, respectivamente: Navadiclu, Navadiello, Navadillo y Navadijos.
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Llegados a la segunda década del siglo XVI, Navadijos procedió a solicitar del concejo de Piedrahita su disgregacion de Garganta, como consecuencia de haber alcanzado un grado de desarrollo y población similar a ella, como se pone de manifiesto al hacerse el reparto de términos casi de forma paritaria entre ambas. Con la creación del concejo de aldea el nuevo Ayuntamiento tendrá sus propios alcaldes y regidores, su propio término municipal, ejidos, dehesa, hojas de siembre, etc., y estará obligado a delimitar con mojones sus limites territoriales (amojonamiento). Nos consta que en su territorio no existieron tierras de la Comunidad de Villa y Tierra, siendo las más proximas las del Fonsadero, en el concejo de San Martín del Pimpollar.
En el año 1.512 los vecinos de Navadijos y Altopaso se empeñan en conseguir a toda costa más tierra de labor y más cercados, bien para huertas o para prados sanjuaniegos, lo que les costó ser sancionados. La sanción afectó a 26 vecinos, lo que evidencia que el deseo roturista en este periodo era fuerte. Tenemos constancia de que Navadijos conto con dehesa boyal propia aún antes de su disgregación, pues asi queda manifiesto en el documento que, sobre vecindades, se hizo con la comunidad de Villatoro en el año 1.503, y que fue firmado en Garganta del Villar.
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