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Introducción y entorno En la antigüedad

Moros y cristianos

De 1700 a 1900

Hoy en día

Iglesia

Nuestra Señora del Espino



Quiero pensar que Manuel Castel después de hombre sencillo y sensible era párroco, y si por esta razón relata en su libro connotaciones del pueblo de Hoyos del Espino y sus gentes, así como de la Sierra de Gredos donde se encuentra ubicado Hoyos, también relata y quizá este sea el motivo principal de su libro, los milagros de Ntra. Señora del Espino, que hoy se sigue venerando con innegable fervor y devoción, y es en este momento de la historia de Hoyos del Espino cuando Castel diría, como dice en su libro:

“Unas voces, como gritos, que comenzaron a oírse, alarmaron a los que trabajaban. Venían de la izquierda del pueblo. Por la ladera del Norte, hacia la desembocadura de Cañada Honda, se veía subir gente precipitada... En pocos momentos se hallaron todos corriendo ladera arriba ... Al llegar al grupo, preguntando ansiosamente, los otros le señalaban, porque las lagrimas no les dejaban hablar, el maravilloso prodigio.

... Allí, en medio de todos, teniendo por trono las varas revueltas y punzantes de un espino, esta, con su Hijito en brazos, la Gloriosa, la Virgen Santa Maria...

Milagro... Milagro... Trémula, esta palabra salta de todas las bocas, Milagro... No es ilusión.

¿Quién la vio? ¿A quien se apareció? ¿Cómo?... las preguntas vuelan. A poco, nadie ignora que los ojos puros de una niña fueron los primeros a quien la Virgen se mostró...

... Se arrodillan ante ella; la aclaman, la piden, la ruegan... Aquel pueblo de pequeñez desamparada, sin iglesia, sin santuario, sin sacerdote, la vida espiritual desordenada y sin cauce, siente desbordarse de su alma sentimientos irrefrenables ante la maravillosa aparición...

... Es lo que necesitaban: la Señora ideal, la Protectora, la Patrona... Mas aun: la realidad supera al ensueño: es la Madre...

... Enseguida pensaron en bajarla al pueblo. Pero no la quitarían de su trono de espinas, hasta que llegaran todos. Después él mas anciano, o él más digno, o la autoridad que hubiere la tomaría, y entre el entusiasmo de todos que no cesaban en sus efusiones, la bajaron al pueblo.


La historia de Nuestra Señora del Espino, comienza aquí... Escueta: sin adherencias ni adobos de leyenda. Oídla:

ESTA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA SE APARECIO EN UN ESPINO A UNA NIÑA DE POCOS AÑOS QUE GUARDABA CIERTO GANADO:Y LOS VECINOS LA BAJARON AL PUEBLO PONIENDOLA EN UNA CASITA HONESTA DEL BARRIO DE LAS PEÑUELAS.

Así era la tradición de la aparición de la Virgen Santísima del Espino, hace cuatrocientos años, así la recibieron y así nos la trasmitieron”.

“Un día, la imagen desapareció de la casa de las Peñuelas sin saber como, y fue hallada en pleno campo, precisamente en el espino en donde se había aparecido. Se la bajo otra vez y otra vez desapareció, volviendo a hallársela en el mismo espino. Atribuirían los vecinos a causas humanas estos traslados misteriosos, e insistieron en bajarla al pueblo; pero cuantas veces lo intentaron, fue su empeño inutil.
Un día, el vecino que la bajaba, sintió en sus brazos un dolor tan fuerte, que hubo de volver con su preciosa carga atrás... Por todos estos sucesos y otros, extraordinarios y misteriosos, conocieron los vecinos, al cabo, ser todo ello manifestación sobrenatural de la divina Señora, de querer morar en el lugar de la aparición.”

Hoy aun podemos contemplar en ese lugar, el espino y el santuario Mariano más famoso de la sierra.




Son muchos los milagros o gracias atribuidos a Ntra. Sra. del Espino y no solo para los paisanos de Hoyos del Espino, sino que también para los de otras localidades, como el paisano de Vadillo de la Sierra, Marcos Sánchez, o el tullido de la Ribera, el albañil de Navarredonda, Domingo Jiménez, el hombre de Mombeltran, el de Hoyos del Collado, Bartolomé González, la mujer de Ortigosa, la acomodada Maria Sánchez Barrosa, o la mujer de la Herguijuela, el caso de Juan Jiménez, o el de Maria González, viuda de Juan Fernández de Barajas, o el milagro de Maria Ramos, o el del terrero, etc., etc., como digo son muchos y todos o casi todos los relata el párroco Manuel Castel en su libro, pero aun hoy, o al menos en nuestra historia Más reciente me contaba el tío Miguel, como historia que ha vivido y de la cual presumen los de Hoyos, cuando cuentan que a la guerra civil española fueron 72 mozos y todos volvieron con vida, haciendo un singular estandarte que se guarda en la iglesia de la virgen, donde se recogen los 72 nombres de los 72 mozos que tuvieron esa gracia y que son testimonio cuando menos de una fe que se renueva con el paso del tiempo.

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