Logotipo      
   
Localización Pueblos Rutas Parque Regional
Lugares de interés Ofertas Noticias Enlaces
   
   
Gredos
Norte
   
   
Alojamientos Turismo Activo Restaurantes
Servicios Públicos Teléfonos de interés Mancomunidad
   
           
Alojamientos
Bares y cafeterías
Empresas de servicios
Festejos
Historia
Mapas
Restaurantes
Rutas
Servicios Públicos
Turismo Activo

Introducción El bandido maragato

S. XIX y XX

Arquitectura

Iglesia

Siglos XIX y XX

Volviendo con Serafín Tapia, este alude a la vida de los vecinos de Cepeda de la Mora a principios del siglo XIX, haciéndolo de esta manera:
El año en que Cepeda paso a ser una villa de realengo (1.795), tenia 87 vecinos, es decir, familias. Contrariamente a lo que se cree, en aquellos tiempos las familias no eran muy grandes pues, aunque nacían muchos niños la mortalidad infantil era enorme; aproximadamente era del 500 por mil; es decir, que solo llegaba al año de vida la mitad de los nacidos. En 1.845 el Diccionario de Madoz, recoge el dato de los vecinos de Cepeda (76) y el de individuos (312), de forma que nos sale una media de 4,1 personas por familia. Aplicando el mismo coeficiente nos sale que en 1.785 habría unos 357 habitantes.
Su economía se basaba en el autoconsumo, con algunas pequeñas aportaciones externas. Su régimen alimenticio seria el de pan de centeno a todas horas, con algunas patatas, carne de carnero de vez en cuando y productos derivados de la leche (sobre todo queso y leche fresca). Gran parte de la ropa seria hecha por las mujeres del pueblo a partir de la abundante lana de sus ovejas y del lino cultivado en el pueblo; el calzado también lo hacían a mano los lugareños con la piel de las vacas. Todo lo demás que se necesitase (ropa fina, vino, aceite, sal, especias, cacharros de cocina, herramientas, clavos, cuerdas, modestas joyas, etc.) seria proporcionado por buhoneros que, de tarde en tarde, llegaban al pueblo cargados con todo tipo de mercancías. La economía de Cepeda era mucho menos especializada que hoy lo es. Se veían obligados un poco de todo lo mas imprescindible y solo comercializaban lo lana de sus ovejas y algunos corderos y terneros.




A partir de la información proporcionada por el Catastro de Ensenada sabemos que a mediados del siglo XVIII en Cepeda se labraba mucha mas tierra que hoy: 302 hectáreas, frente a las 56 de ahora. El terreno era casi todo de calidad muy mediocre y en el se cultivaba centeno. Solo 8 hectáreas sembradas de patatas y otras tantas de lino. A pastos se dedicaban 345 hectáreas (muy lejos de las 2.392 actuales), donde pastaban 1.273 ovejas (hoy 270), 277 vacas (hoy 820), 137 cabras y 61 cerdos. De forma que puede observarse que el pueblo ha abandonado el policultivo para especializarse en el ganado vacuno.
Carecemos de información de cómo estaba repartida la propiedad en lo referido al ganado, pero si sabemos que los cepedanos en 1.803 solo eran dueños del 6,5 por cien de las tierras que cultivaban (Borjas y Tarrius, pagina 53), el resto pertenecería al señor de Villatoro y a los propios y comunes del pueblo (que dicho señor feudal se resistía a ceder a los vecinos para el disfrute libre de estos). Sin embargo estos años los cepedanos estarían contentos por haberse visto libres de los gravosisimos impuestos señoriales que hasta 1.796 venían pagando en Villatoro.
También Gaziel en su libro “Castilla adentro”, escribe sobre Cepeda de la Mora, para el que pueda estar interesado/a, pero la época que relata todavía esta marcada por una tremenda miseria en toda la Sierra y por ende en Cepeda.
Hoy resulta difícil, incluso molesto leer libros que aunque relaten escenas reales del malvivir de aquella época, solo sirven como referencia para saber de donde venimos y donde nunca deberíamos volver, algo es algo.




Hoy los paisanos de Cepeda de la Mora, siempre amables y dispuestos a compartir un trago y una historia, luchan por abrirse camino. Posibilidades tienen, y no sólo por su ganadería con excelente carne, sino que también por hacerse un hueco en la industria del turismo de interior, turismo verde, turismo natural, etc…
Saben que su futuro está en sus manos, y por eso ya han empezado a adecuar sus actividades al turismo, casas rurales, establecimientos, comercios…
Cepeda de la Mora es un buen punto de destino, cerca de Ávila y más cerca de Gredos. Su historia, su entorno y sus gentes son merecedoras de ese calificativo.