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Ornitología
Por Claire Graham
info@gredosvivo.com
La gran diversidad y abundancia de aves en la sierra de Gredos así como la presencia de aves singulares, de montaña y de numerosas rapaces han hecho que la sierra de Gredos sea designada como Zona de Especial Protección de las Aves (ZEPA). Es un lugar idóneo para observar aves.

La observación de las aves es una actividad que puede realizar cualquiera, a cualquier edad, y que no requiere ninguna habilidad o conocimientos especiales sino simplemente la capacidad de saber ver y escuchar y, eso sí, tener un cierto grado de paciencia! Lo que sí es importante es saber pasearse por el campo de forma bastante silenciosa para no molestar ni asustar a la fauna salvaje. De esta forma también tendremos más ocasiones de observar aves y otros animales. Tampoco se requiere mucho material. Un simple par de prismáticos (por lo general en torno a los 8x30) que hoy en día son relativamente baratos y buenos así como un libro de identificación de las aves para ayudarnos a reconocer las distintas especies que se crucen por nuestro camino. Puede parecer difícil al principio pero con un poco de práctica la identificación de las especies se hace cada vez más fácil. No cabe duda que para empezar la actividad es mucho más amena cuando se va acompañado por una persona conocedora de las aves.

Cualquier época del año es buena, aunque en esta zona montañosa hay menos diversidad de aves en invierno por el rigor del mismo. Sin embargo, en la primavera, en cuanto nos adentremos en el pinar escucharemos un verdadero concierto de cantos de aves. En esta época de celo y de reproducción las aves se dejan ver con cierta facilidad y tienen unos colores muy vistosos. Podremos observar pájaros carpinteros como el pito real o el pico picapinos, agateadores y trepadores sobre los troncos de los árboles, carboneros garrapinos y comunes, herrerillos comunes y capuchinos, piquituertos en la copa de los pinos, con sus característicos picos entrecruzados que les sirven para abrir las piñas y comer los piñones, así como un sin fin de otros pajarillos. Sobrevolando el pinar, podremos deleitarnos con los planeos de las rapaces: milanos, aguilillas calzadas, águilas culebreras y con algo de suerte, alguna que otra águila real. Azores y gavilanes son magníficas voladoras que también habitan el pinar pero que se mueven mucho entre las ramas y son más difíciles de ver.

En pleno verano, cuando el calor aprieta en las zonas más bajas, un agradable paseo desde la plataforma hasta la zona de los Barrerrones nos brindará la posibilidad de avistar otras especies bien distintas y características de la montaña. Posados en los piornos, se exhibirán el pechiazul, el escribano hortelano con su canto característico, el escribano montesino. Los acentores comunes aparecerán por doquier. Son especialmente abundantes en el aparcamiento de la Plataforma. No así el acentor alpino que solo podremos observar en las zonas más elevadas de la sierra. Por los roquedos y los pastos de montaña, podremos avistar numerosos colirojos tizones, collalbas grises, alondras, chovas piquirrojas, los inteligentes cuervos, así como buitres y demás rapaces majestuosas sobrevolando nuestras cabezas. Siguiendo el curso de los arroyos se mueven los mirlos acuáticos, el bisbita alpino y las lavanderas.

En realidad, cualquier lugar de la sierra es bueno para observar aves. Las riberas del Tormes con sus saucedas y alisedas albergan una gran variedad de aves, así como en los robledales, los piornales, los prados de la zona. Incluso los pueblos y sus alrededores albergan interesantes especies como los vencejos, las golondrinas comunes, los gorriones molineros, los verdecillos, etc. Esto es lo bueno del turismo ornitológico, que se puede realizar prácticamente en cualquier lugar. Siempre habrá algún ave para deleitarnos con su vuelo o su canto.

En otoño podremos ver aves de paso, que no suelen estar aquí el resto del año, en su viaje hacia su lugar de invernada en África. En invierno, las garzas reales y los cormoranes grandes se ven con cierta facilidad por los ríos, y aumenta el número de alcaudones reales, un ave fascinante que veremos posada con mucha frecuencia en postes, cables o arbustos como el rosal silvestre.

En fin, unas 120 especies que pasan aquí alguna época del año. No cabe duda de que la Sierra de Gredos es un lugar ideal para salir a pasear con un par de prismáticos y una guía de aves para disfrutar de la naturaleza que nos rodea y volver a casa con la satisfacción de haber sido parte de la misma por algunos breves instantes, al observar al aguililla calzada lanzarse sobre su presa, o escuchando el precioso canto del ruiseñor intentando seducir a alguna hembra. Practicada con un mínimo de sentido común, la observación de las aves es una actividad que además favorece la conservación de la naturaleza a través de su conocimiento.

Buenas Prácticas del Turista Ornitológico: